LA IMPORTANCIA DE DECIR NO

Nos educan y enseñan a ser amables y buenos con los demás, a estar siempre dispuestos a servir, a no decir no. Estas cualidades no son malas en sí. Sin embargo, cuando éstas nos llevan a olvidarnos de nosotros mismos, cuando nos crea culpa negarnos a alguna petición, pensar en lo que queremos, apetece o deseamos…es indicio de que actuar siempre así no es sano. Poner límites equivale a bienestar emocional, decir no es un derecho de cada ser humano y cuando lo ejercemos nos da la sensación de libertad y bienestar.

Muchas veces nos sentimos enojados, airados y un tanto molestos con la vida, con nuestro entorno y hasta con nosotros mismos, sin llegar a identificar qué nos pasa realmente. Explotamos ante cualquier situación o petición que quizás antes nos resultaba indiferente, y entonces nos cuestionamos: ¿qué me pasa?, ¿pero yo antes era así? Sentimos culpa, tristeza, pensamos que somos mala gente, exagerados, … un sinnúmero de pensamientos y emociones que nos confunden más. De ahí lo importante de expresar lo que pensamos y sentimos en el momento oportuno, cuando nos toca poner límites o negarnos a alguna cosa.

La consecuencia a largo plazo de actuar así es puede incluir sentirnos deprimidos, ansiosos, con baja autoestima, mostrarnos agresivos con los demás, tener problemas en nuestras relaciones interpersonales, entre otros malestares físicos y emocionales.

Quizás te preguntes: ¿y cómo puedo ser de otra manera si toda mi vida he sido así?, ¿qué puedo hacer para negarme a los demás? Es importante saber que a veces tenemos que desaprender para aprender. Es difícil, pero es posible. Lo primero es empezar a ejercer ese derecho, porque si lo que pensamos y queremos no lo llevamos a la acción, no veremos los resultados esperados. Si ves que te cuesta mucho, lo más viable es que busques ayuda profesional y más cuando el sufrimiento es grande, te siebtes desbordado, triste, impotente… al sentir que has tocado fondo.

Debemos tener en cuenta que, si somos capaces de comprender y aceptar la negación a nuestra petición o el no de los demás, estos también pueden ser capaces de aceptar y comprender cuando rechacemos su solicitud. Y esto no quiere decir que a veces tengamos que ceder a alguna petición, aunque no queramos, como, por ejemplo, algunas peticiones laborales u otras que nos resulten insignificantes o no nos causen gran malestar.

Ten presente que en la vida habrá cosas que no te gusten y tengas que aceptarlas y continuar, porque eso es vivir. Ahora bien, tu bienestar emocional, estar a gusto contigo mismo/a, sentirte bien cuando tomas una decisión, sólo depende de ti y es tu responsabilidad.

La libertad de decir lo que se quiere y se piensa, en lugar de lo que se debería sentir y pensar” (Virginia Satir).

Clara Céspedes Valdez. Psicóloga general sanitaria.

Por | 2020-07-17T00:55:53+00:00 julio 17th, 2020|Blog|Sin comentarios

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