Psicólogos para adultos en Madrid
Cuando algo en tu vida no está funcionando como te gustaría, entender qué ocurre es el primer paso para cambiarlo
No siempre es fácil saber cuándo acudir a un psicólogo. A veces existe un problema claramente identificable. En otras ocasiones, simplemente sentimos que llevamos demasiado tiempo repitiendo situaciones que nos hacen daño, que determinadas emociones nos desbordan o que nuestra manera de afrontar las dificultades está interfiriendo en nuestra vida.
En Activa Psicología atendemos a adultos con problemas muy diferentes. Nuestro trabajo comienza por comprender qué te está ocurriendo, en qué situaciones aparece, cómo está afectando a tu vida y qué factores pueden estar contribuyendo a mantenerlo.
No partimos de tratamientos idénticos para todas las personas. Realizamos una evaluación individualizada y, a partir de ella, establecemos contigo los objetivos de la terapia y seleccionamos las estrategias de intervención más adecuadas.
¿Cuándo puede ayudarte acudir a un psicólogo?
No es necesario esperar a encontrarse completamente desbordado ni disponer de un diagnóstico para pedir ayuda psicológica.
Puede ser recomendable consultar cuando una dificultad se mantiene en el tiempo, genera un sufrimiento importante o empieza a limitar aspectos relevantes de la vida: las relaciones, el trabajo, los estudios, el descanso, el ocio, la sexualidad o el cuidado de uno mismo.
También cuando has intentado resolver el problema por tu cuenta y compruebas que las soluciones que utilizas funcionan solo momentáneamente, han dejado de funcionar o incluso están contribuyendo a mantener la dificultad.
Problemas psicológicos que atendemos en adultos
Además de nuestras áreas específicas de Ansiedad y Estrés, Depresión y estado de ánimo y Adicciones, trabajamos con otros problemas que pueden aparecer a lo largo de la vida adulta:
Problemas en las relaciones interpersonales
Dificultades para establecer o mantener relaciones, miedo al rechazo, dependencia emocional, conflictos repetidos, aislamiento, dificultades para confiar en los demás o para establecer límites.
Habilidades sociales, comunicación y asertividad
Dificultad para expresar opiniones o necesidades, decir «no», afrontar conversaciones difíciles, hacer o recibir críticas, defender los propios derechos o desenvolverse con seguridad en determinadas situaciones sociales.
Perfeccionismo y autoexigencia
Cuando intentar hacerlo todo bien, evitar los errores o cumplir expectativas muy elevadas termina generando insatisfacción, bloqueo, procrastinación o una sensación permanente de no hacer nunca lo suficiente.
Dificultades de regulación emocional
Emociones muy intensas o difíciles de manejar, cambios emocionales frecuentes, impulsividad, irritabilidad, sentimientos persistentes de culpa o vergüenza y comportamientos que proporcionan alivio inmediato pero generan problemas posteriormente.
Problemas de control de impulsos
Dificultades para frenar determinados comportamientos pese a conocer sus consecuencias, episodios de pérdida de control o patrones de conducta repetitivos que interfieren significativamente en la vida cotidiana.
Trastornos de la conducta alimentaria y problemas relacionados con la alimentación
Preocupación excesiva por el peso o la imagen corporal, restricción alimentaria, atracones, conductas compensatorias o una relación con la comida que genera sufrimiento e interfiere en la vida diaria.
Problemas de adaptación a cambios y situaciones vitales difíciles
Rupturas sentimentales, conflictos familiares, cambios laborales, desempleo, enfermedad, migración, cuidado de familiares, jubilación u otras situaciones que exigen afrontar cambios importantes.
Problemas de personalidad y patrones de comportamiento persistentes
Formas de relacionarse, reaccionar emocionalmente o afrontar las dificultades que se repiten en diferentes momentos y contextos y terminan ocasionando problemas personales, familiares, sociales o laborales.
No tratamos únicamente síntomas: intentamos comprender qué los mantiene
Dos personas pueden acudir a consulta por un problema aparentemente similar y, sin embargo, necesitar intervenciones diferentes.
Por eso, durante las primeras sesiones realizamos una evaluación psicológica completa y personalizada. Nos interesa conocer cuándo comenzó el problema, en qué circunstancias aparece, qué haces cuando ocurre, qué consecuencias tiene y cómo se relaciona con otros aspectos de tu vida.
Desde una perspectiva psicológica basada en la evidencia, prestamos especial atención a la función que cumplen determinadas conductas. Algunas estrategias —evitar situaciones, buscar continuamente seguridad, aislarse, controlar lo que sentimos, posponer decisiones o intentar eliminar determinados pensamientos— pueden aliviar el malestar a corto plazo y, sin embargo, contribuir involuntariamente a mantenerlo a medio y largo plazo.
Comprender estas relaciones nos permite establecer objetivos terapéuticos concretos y diseñar una intervención adaptada a cada persona.
¿Cómo trabajamos la terapia psicológica con adultos?
Nuestro enfoque se fundamenta principalmente en los tratamientos psicológicos que cuentan con respaldo científico, especialmente las terapias cognitivo-conductuales y las terapias contextuales o de tercera generación.
Dependiendo del problema y de las necesidades de cada persona, el tratamiento puede incorporar procedimientos como la activación conductual, exposición, entrenamiento en habilidades, solución de problemas, regulación emocional, aceptación, mindfulness, trabajo con pensamientos y creencias o estrategias dirigidas a favorecer comportamientos coherentes con los propios valores y objetivos vitales.
La terapia no consiste simplemente en hablar de lo que ocurre. Evaluamos, establecemos objetivos, intervenimos y valoramos periódicamente los cambios, modificando el tratamiento cuando es necesario.