Adicciones 2022-06-09T08:40:11+00:00

¡Libérate de todos los problemas derivados de la adicción!

¿Te sientes enganchado a una sustancia o una actividad? ¿Quieres controlarlo y no puedes? ¿Te puede el impulso?

Cerca del 15% de los españoles sufren una adicción a una sustancia o a un comportamiento.

¿Cuál es la razón? Algunas sustancias y conductas producen una satisfacción tan intensa que, cuando nos acostumbramos a ellas, necesitamos repetirlas para no sentirnos mal. Recibir ayuda externa puede liberarte de esta dependencia y recuperar la libertad.

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1. Adicción a drogas (alcohol, tabaco, cannabis, opiáceos, ansiolíticos y tranquilizantes, cocaína, anfetaminas, alucinógenos, éxtasis y drogas de diseño)

¿Consumes alcohol, tabaco o alguna droga en mayor cantidad o durante más tiempo del que te propones?, ¿has intentado ya en alguna ocasión reducir o abandonar su consumo, sin poder conseguirlo?, ¿sientes una necesidad o deseo muy intenso de tomarlo cada vez que estás mal o cuando han pasado horas o días desde la última vez?, ¿hace tiempo que la sustancia ha dejado de producirte el bienestar del principio y ahora tienes que tomarlo para no sentirte mal? ¿has faltado al trabajo, has incumplido con alguna obligación o has tenido problemas como consecuencia de haber consumido?

Estas son algunas características de la adicción a drogas, tanto de consumo legal (alcohol, tabaco, medicamentos, …) como ilegal (hachís, marihuana, cocaína, heroína, anfetaminas, alucinógenos, éxtasis, drogas de diseño, …). Tienen en común su capacidad para producir dependencia física y psicológica tras su consumo prolongado, es decir, que con el paso del tiempo el organismo se acostumbra a la sustancia y se necesita aumentar la cantidad para obtener el efecto deseado. También ocurre que, a las horas o días del último consumo, aparecen sensaciones físicas y cambios emocionales muy desagradables, que constituyen el síndrome de abstinencia o “mono”. Por lo tanto, podría decirse que la adicción comienza por la elevada satisfacción que producen sus efectos en los primeros consumos, y que el consumo se mantiene para evitar o dejar de sentir el síndrome de abstinencia.

En España las drogas de mayor consumo son el alcohol, el tabaco, algunos psicofármacos (tranquilizantes, sedantes, somníferos), el cannabis y la cocaína; que consumen diariamente entre el 1-34% de la población. Más de la mitad de los consumidores son varones, que se inician a los 15 años y alcanzan el mayor consumo entre los 25-45 años.

De acuerdo con la evidencia disponible, seguimos la terapia cognitivo-conductual por considerarse eficaz en el tratamiento de las adicciones a drogas. El número de sesiones puede oscilar entre 12-30, la mayor duración se relaciona con mejores resultados a largo plazo y la mejoría persiste tras el alta (aunque decae con el tiempo, de ahí la importancia de mantener un seguimiento mensual o trimestral).

La evaluación inicial la llevamos a cabo en 2-3 sesiones mediante entrevista clínica y, de manera accesoria, administrando algún cuestionario específico (como el Test AUDIT, el EuropASI – Índice Europeo de Gravedad de la Adicción, y el Test de Fagerström) o autorregistro para que el paciente cumplimente en el intervalo entre las visitas. En algunas ocasiones es útil completar la información con la proporcionada por otros allegados del paciente, para conocer el problema desde otras perspectivas.

Podríamos dividir la evaluación en cuatro momentos a lo largo de todo el proceso:

A) Evaluación inicial: acogida, identificación de la demanda, características del problema, recursos personales y sociales, motivación para el tratamiento, grado de autocontrol.

B) Evaluación tras la desintoxicación: áreas vitales (familiar, social, laboral), diseño del programa de intervención con objetivos concretos.

C) Valoración de los resultados.

D) Evaluación de seguimiento: mantenimiento del cambio, prevención y detección precoz de recaídas.

Esta eficacia aumenta en los programas de tratamiento multicomponente, por lo que solemos diseñar una intervención que incluya:

1) Promover la motivación por el cambio y la conciencia del problema

2) Entrenamiento en habilidades de afrontamiento y autocontrol

3) Modificación del estilo de vida

4) Prevención de recaídas

La eficacia es variable, en un rango entre 63-81% a los seis meses del tratamiento, en función de la motivación para el cambio del paciente y de la gravedad del problema (cronicidad, estilo de vida muy vinculado al consumo, trastornos psicológicos concurrentes, problemas sociales, familiares y laborales asociados).

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2. Juego patológico o ludopatía

¿Has perdido mucho dinero en juegos de azar (máquinas tragaperras, bingo, loterías, quinielas), y sigues jugando con la esperanza de poder recuperarlo y saldar las deudas?, ¿te encuentras desesperado/a por conseguir dinero para jugar y has llegado a pedir préstamos?, ¿no dejas de darle vueltas a lo cerca que estuviste de aquel premio o en planificar la siguiente ocasión en que vas a apostar?, ¿pierdes el control una vez que empiezas a jugar y no puedes parar hasta haber agotado todo el dinero que llevabas?

El juego patológico o ludopatía se asemeja en muchos aspectos a la adicción a la droga, aunque no se consuma ninguna sustancia: intenso deseo o impulso a seguir jugando, pérdida de control, nerviosismo e irritabilidad cuando no se puede jugar, incumplimiento de obligaciones o complicaciones en diversas áreas de funcionamiento. De hecho, no es casualidad que implique la activación a nivel cerebral del mismo circuito de la recompensa, que en el caso de la adicción de las drogas.

Cerca del 2% de la población española presenta este problema, siendo más frecuente en varones (70-80%). La edad promedio de inicio en el juego se sitúa en torno a los 24 años y suelen transcurrir de media unos 5 años hasta convertirse en problema.

El tratamiento que ha mostrado mayor eficacia es la terapia cognitivo-conductual. El número de sesiones aproximado se encuentra entre 14-30.

En las primeras 2-3 sesiones realizamos la evaluación mediante entrevista clínica y, adicionalmente, aplicamos cuestionarios (como el cuestionario SOGS, y el cuestionario NODS) o autorregistros para conocer aspectos más concretos del problema de juego. Asimismo, con frecuencia consideramos conveniente obtener información proveniente de algún allegado del paciente, que ayude a alcanzar una comprensión integral del problema.

El proceso de evaluación se compone de tres pasos:

A) Identificar las características del problema, recursos personales y sociales, motivación para el tratamiento, grado de autocontrol.

B) Valorar la presencia de trastornos psicológicos asociados y de adicción a sustancias.

C) Conocer el funcionamiento del paciente en sus diferentes áreas vitales (familiar, social, laboral, tiempo libre)

El programa de tratamiento que seguimos incluye los siguientes componentes:

1) Control de estímulos: de común acuerdo con el paciente y su entorno, se plantea durante un tiempo limitado restringir el acceso a lugares de juego, dinero y fuentes de financiación.

2) Exposición con prevención de respuesta: facilitar estrategias alternativas en las situaciones asociadas al juego.

3) Reestructuración de las distorsiones cognitivas referidas al azar.

4) Desarrollo de conductas gratificantes alternativas al juego.

5) Prevención de recaídas.

La terapia cognitivo-conductual logra tasas superiores al 60% y que se mantienen dos años después de la finalización de la terapia.

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3. Adicciones comportamentales o sociales (móviles, redes sociales, Internet, sexo, comida)

¿Sientes la necesidad casi incontrolable de comprar cosas que no necesitas por la mera excitación de comprar?, ¿dedicas mucho más tiempo del previsto a mirar el móvil o las redes sociales, aunque no haya nueva información, con la sensación de pérdida de tiempo?, ¿te cuesta dejar de trabajar fuera de tus horarios?, ¿te sientes incómodo en tu tiempo libre si no realizas alguna tarea laboral?, ¿Utilizas la comida para regular tu estado emocional y no puedes parar de comer una vez que empiezas?

Estos son algunos ejemplos de las nuevas adicciones comportamentales o sociales, que han ido proliferando en los últimos años, en parte favorecidas por el desarrollo de Internet y las nuevas tecnologías de la comunicación: dispositivos móviles, redes sociales, Internet, juegos online, pornografía, sexo, trabajo, inversiones bursátiles (Bolsa), comida, compras, ejercicio físico y deporte, … Afectan, aproximadamente, al 3-6% de la población española, siendo mucho más frecuentes entre los 15-34 años y en varones.

Serían comportamientos y actividades cotidianos que se realizan de forma descontrolada, durante más tiempo o en momentos no planeados, y que conllevan el descuido de otras actividades importantes en la vida de la persona (relaciones sociales, familiares, obligaciones, …). Aunque no participe ninguna sustancia o droga, como en el caso de las adicciones tradicionales, las manifestaciones son muy similares y también implica la activación del circuito del refuerzo en las mismas regiones cerebrales.

Seguimos la terapia cognitivo-conductual para el tratamiento de las adicciones comportamentales, siendo la recomendada en numerosos artículos científicos y guías de práctica clínica. Al tratarse de conductas necesarias para la vida cotidiana, el objetivo terapéutico no puede ser la eliminación, sino el control y la moderación.

Para la evaluación empleamos 1-2 sesiones, en las que obtendremos mediante entrevista clínica y la administración de cuestionarios específicos (de acuerdo con el objeto de la adicción, como el ADITEC – Evaluación y Prevención de la Adicción a Internet, Móvil y Videojuegos; el TAMADUL – Cuestionario Clínico de Personalidad para Adolescentes y Adultos; y el PAI – Inventario de Evaluación de la Personalidad), la información necesaria para explicar el origen y el mantenimiento del problema adictivo.

En tres pasos de evaluación no son:

A) Identificar las características del problema, recursos personales y sociales, motivación para el tratamiento, grado de autocontrol.

B) Valorar la presencia de trastornos psicológicos asociados y de adicción a sustancias.

C) Conocer el funcionamiento del paciente en sus diferentes áreas vitales (familiar, social, laboral, tiempo libre)

Nuestro programa de tratamiento que seguimos incluye los siguientes componentes, en un número de sesiones aproximado entre 12-20.

1) Promover la motivación para el cambio: conocer la realidad del problema, valorar las ventajas e inconvenientes de la conducta.

2) Reaprendizaje de la conducta y adecuación al contexto del paciente: control de estímulos, afrontamiento adecuado de situaciones de riesgo, exposición programada a conductas de riesgo.

3) Prevención de recaídas: identificar situaciones de riesgo, modificar distorsiones cognitivas, planificar el tiempo libre, actuar sobre problemas específicos.

La terapia cognitivo conductual ha demostrado obtener tasas de mejoría cercanas al 70%

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