TODO Pareja 2026-09-14T14:39:48+00:00

Terapia de pareja en Madrid

Cuando una relación importante se convierte en una fuente constante de conflicto, distancia o sufrimiento, puede ser el momento de entender qué está ocurriendo

Todas las parejas atraviesan desacuerdos y momentos difíciles. Tener conflictos no significa necesariamente que una relación funcione mal. El problema aparece cuando determinadas formas de discutir, evitarse, reprocharse o intentar resolver las diferencias se repiten una y otra vez sin conseguir solucionarlas y terminan deteriorando el vínculo.

En otras ocasiones no predominan las discusiones. Lo que aparece es distancia: se habla cada vez menos, disminuyen las muestras de afecto, desaparecen actividades compartidas o ambos comienzan a sentirse solos dentro de la relación.

En Activa Psicología ayudamos a parejas a comprender qué patrones están manteniendo sus dificultades y desarrollar formas más eficaces de relacionarse, teniendo en cuenta las necesidades, características y objetivos de ambos miembros.

La terapia de pareja no consiste en decidir quién tiene razón. Tampoco tiene como objetivo mantener unida una relación a cualquier precio. Nuestro trabajo consiste en ayudar a comprender qué está ocurriendo y favorecer los cambios necesarios para que la pareja pueda tomar decisiones y relacionarse de una manera más saludable.


¿Cuándo puede ser recomendable acudir a terapia de pareja?

No es necesario esperar a que la relación esté al borde de la ruptura.

Puede ser conveniente consultar cuando las discusiones son cada vez más frecuentes o intensas, cuando los mismos conflictos reaparecen continuamente sin resolverse o cuando hablar de determinados temas parece inevitablemente terminar en reproches, enfado o silencio.

También cuando se ha producido una pérdida de confianza, existe una distancia emocional creciente, han disminuido considerablemente el afecto o la intimidad, aparecen desacuerdos importantes sobre el proyecto de vida o uno o ambos miembros comienzan a plantearse seriamente si desean continuar juntos.

En ocasiones, las parejas acuden no porque exista una crisis grave, sino porque quieren afrontar mejor un cambio importante: convivencia, nacimiento de hijos, dificultades en la crianza, problemas laborales, enfermedad, jubilación u otras circunstancias que modifican el equilibrio previo de la relación.


Problemas que trabajamos en terapia de pareja

Problemas de comunicación

Dificultades para expresar necesidades, escuchar al otro o abordar desacuerdos sin terminar en críticas, reproches, defensividad, ataques personales o retirada de la conversación.

Discusiones y conflictos recurrentes

Parejas que discuten repetidamente sobre los mismos asuntos —familia, hijos, economía, tareas domésticas, trabajo, ocio, sexualidad o uso del tiempo— sin alcanzar acuerdos satisfactorios.

Distanciamiento emocional

Sensación de haberse convertido progresivamente en compañeros de convivencia, disminución de la comunicación, pérdida de actividades compartidas o percepción de que ha desaparecido parte de la complicidad que existía anteriormente.

Infidelidad y pérdida de confianza

La revelación de una infidelidad puede producir una crisis intensa. Cuando ambos desean explorar la posibilidad de continuar, la terapia puede ayudar a comprender lo ocurrido, gestionar sus consecuencias emocionales, establecer acuerdos y valorar si es posible reconstruir la confianza.

Celos y conductas de control

Preocupaciones persistentes sobre una posible infidelidad, necesidad de comprobación, interrogatorios, vigilancia o conflictos derivados de la desconfianza. Trabajamos para reducir los comportamientos de control y aprender a manejar la incertidumbre sin deteriorar la autonomía y privacidad del otro.

Dependencia emocional y dificultades para establecer límites

Relaciones en las que el miedo al abandono, la necesidad constante de aprobación, la renuncia a necesidades propias o determinadas dinámicas de dependencia generan sufrimiento y desequilibrio.

Diferencias sobre el proyecto de vida

Desacuerdos respecto a convivencia, matrimonio, maternidad o paternidad, educación de los hijos, lugar de residencia, economía, relaciones familiares, trabajo u otras decisiones importantes para el futuro.

Cambios vitales que afectan a la relación

Nacimiento y crianza de hijos, conciliación, desempleo, problemas económicos, enfermedades, cuidado de familiares, migraciones, jubilación y otras circunstancias que pueden alterar considerablemente el funcionamiento previo de una pareja.

Dificultades relacionadas con la intimidad y la sexualidad

Diferencias en el deseo, disminución de las relaciones sexuales, dificultades para hablar de necesidades o preferencias y problemas en los que los aspectos sexuales y relacionales se influyen mutuamente. Cuando existe una dificultad sexual específica puede ser necesaria una evaluación individual y, cuando procede, médica.

Separación y ruptura

La terapia también puede ser útil cuando uno o ambos miembros han decidido terminar la relación. En estos casos el objetivo puede ser facilitar una separación menos conflictiva, gestionar las consecuencias emocionales y, especialmente cuando existen hijos, preservar una relación parental suficientemente cooperativa.


No buscamos culpables: analizamos cómo funciona la relación

En muchos conflictos de pareja cada miembro termina convencido de que el problema desaparecería si el otro cambiara.

Sin embargo, las dificultades suelen mantenerse mediante secuencias de interacción en las que las respuestas de uno influyen en las del otro.

Por ejemplo, cuanto más insiste una persona en hablar inmediatamente de un problema, más puede retirarse la otra; cuanto más se retira esta, mayor puede ser la insistencia de la primera. Con el tiempo, ambos pueden interpretar la conducta del otro como confirmación de sus propios temores: «no le importo» frente a «nunca me deja tranquilo».

La terapia permite observar estas secuencias con cierta distancia, comprender qué función cumplen y aprender respuestas alternativas.

Esto no significa repartir automáticamente la responsabilidad al 50 %. Existen comportamientos que requieren una valoración específica y la violencia, las amenazas, la coacción o el control sobre la pareja no deben tratarse simplemente como un problema de comunicación entre dos personas.


¿Cómo evaluamos los problemas de pareja?

Las primeras sesiones están destinadas a conocer la historia y el funcionamiento actual de la relación.

Analizamos los principales motivos de conflicto, cómo intenta resolverlos cada miembro, qué situaciones los desencadenan, cómo se comunican, qué aspectos de la relación continúan funcionando adecuadamente y qué cambios espera conseguir cada uno.

Dependiendo del caso, podemos realizar sesiones conjuntas y algunas entrevistas individuales, manteniendo desde el principio unas reglas claras sobre confidencialidad y manejo de la información.

La evaluación nos permite establecer junto con la pareja unos objetivos concretos de intervención.


¿En qué consiste la terapia de pareja?

El tratamiento se adapta a los problemas detectados durante la evaluación. No todas las parejas necesitan trabajar los mismos aspectos.

Dependiendo del caso, podemos intervenir sobre comunicación y resolución de problemas, regulación emocional durante los conflictos, aceptación de diferencias, recuperación de actividades gratificantes, expresión de afecto, intimidad, negociación de acuerdos, manejo de los celos o reconstrucción de la confianza.

Nuestro enfoque se apoya en procedimientos psicológicos respaldados por la evidencia, incorporando aportaciones de las terapias conductuales y cognitivo-conductuales de pareja y de los enfoques contextuales contemporáneos.

El trabajo no termina en la consulta. Buena parte del cambio se produce cuando las habilidades practicadas durante las sesiones empiezan a utilizarse en las situaciones reales en las que antes aparecía el conflicto.


¿La terapia de pareja sirve para evitar una separación?

Puede ayudar a recuperar relaciones muy deterioradas, pero ese no tiene por qué ser siempre el resultado adecuado.

Hay parejas que llegan a consulta queriendo continuar juntas y consiguen introducir cambios importantes. Otras descubren durante el proceso que sus diferencias son difíciles de conciliar. Y algunas llegan cuando uno de sus miembros ya está considerando seriamente terminar la relación.

El psicólogo no decide si una pareja debe continuar o separarse.

Nuestro objetivo es favorecer que ambos puedan comprender mejor la relación, introducir los cambios posibles y tomar decisiones de manera más reflexiva, en lugar de hacerlo únicamente desde el conflicto o el desbordamiento emocional.

Cuando finalmente se decide una separación, la intervención puede orientarse a realizar esa transición de la forma menos perjudicial posible.


Cuando hay hijos, la pareja puede terminar pero la relación parental continúa

Una separación implica reorganizar muchos aspectos de la vida familiar. Cuando existen hijos, resulta especialmente importante diferenciar el conflicto de pareja de las responsabilidades parentales.

Los hijos no deberían convertirse en intermediarios, confidentes, mensajeros ni instrumentos dentro del conflicto entre sus padres.

Cuando resulta necesario, podemos trabajar aspectos relacionados con la comunicación tras la separación, la adaptación de los hijos a los cambios y la construcción de una relación de coparentalidad que proteja sus necesidades.


¿Cuándo la terapia de pareja puede no ser la intervención adecuada?

Hay situaciones en las que conviene realizar una valoración diferente antes de iniciar sesiones conjuntas.

Esto es especialmente importante cuando existe violencia física o sexual, amenazas, intimidación, miedo significativo a la pareja, coerción o conductas graves de control. En estas circunstancias, una terapia convencional de pareja puede no ser apropiada y la prioridad debe ser valorar la seguridad de la persona afectada y los recursos especializados necesarios.

También puede ser necesario combinar o sustituir temporalmente la intervención conjunta por tratamiento individual cuando alguno de los miembros presenta un problema psicológico que requiere atención específica.


Terapia de pareja presencial en Madrid y online

Atendemos parejas presencialmente en nuestro centro sanitario de Glorieta de Bilbao, Madrid y también ofrecemos terapia online cuando esta modalidad resulta adecuada.

No es necesario llegar a consulta sabiendo exactamente cuál es el problema ni teniendo claro si queréis continuar juntos. Esa incertidumbre puede formar parte precisamente del motivo de consulta.

Cuéntanos qué está ocurriendo y podremos orientaros sobre el profesional y el tipo de intervención más adecuados para vuestro caso.


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