UNA PERSPECTIVA DE LA PORNOGRAFÍA EN LÍNEA ¿ADICCIÓN CONDUCTUAL?

Bienvenidos a la era de la tecnología. Aunque llevamos tiempo orientándonos a través de ella, quizás no hayamos caído aún en la cuenta del proceso que nos dirigió a este punto exacto. Es deseable conocer, incluso
necesario, tanto su utilidad como sus efectos negativos, dados su gran impacto y alcance. Una de las implicaciones del confinamiento que hemos vivido es, precisamente, que este uso de las nuevas tecnologías
traspase la frontera donde el abuso comienza. Esta desproporción, se observa también en el acceso a contenidos que oferta la red, siendo uno de los más controvertidos el consumo de pornografía.

Ante la imprecisión de este concepto, Peter Kleponis la definió como “cualquier imagen que conduce a la persona a usar a otra persona para su propio placer sexual” añadiendo que “`puede ser altamente adictiva”. Cabe la pregunta aquí, de si el consumo que una persona hace de este material se considera una adicción o no, por lo que se ha de plantear la diferencia con el mal hábito, donde existe una frecuencia constante, pero no hay síntomas de la adicción como la tolerancia, que lleva a la persona a buscar siempre algo más, cruzando límites, o donde no aparece el síndrome de abstinencia, aunque en algunos casos este tampoco se presenta. Patrick Carnes distingue cuatro momentos clave de este posible ciclo adictivo: la preocupación, como trance previo al consumo y en el que la persona se ve absorbida por el objeto de su adicción: se da la búsqueda y el suspenso acrecentado por lo inusual, lo prohibido, lo ilícito. El ritual, constituido por los pasos previos al acto del consumo pornográfico y que suelen repetirse de manera casi mecánica. La propia conducta compulsiva, como pérdida de control, el fracaso reiterado en sus esfuerzos por dirigir su conducta y evitar la caída en el consumo. La desesperación, fase de decaimiento del ciclo adictivo, en la que se da la sensación de fracaso en su resolución de detenerse y de que nunca será capaz de dejarlo.

P. Fuentes indica, sobre el desorden en la sexualidad, que “es tan fundamental el instinto sexual y tan intensos los placeres que produce, que un comportamiento desordenado es potencialmente adictivo. La perturbación que puede causar el visitar una página de contenido pornográfico explícito, puede generar, en algunas personas, una compulsión, aun cuando este acto haya tenido lugar muy pocas veces”. La pornografía lleva a una búsqueda compulsiva de la excitación, no necesariamente de su resolución mediante la satisfacción sexual dada su distinción neurológica, pues en la excitación participa la dopamina y en la segunda las endorfinas (relacionadas con los opiáceos). Es por ello, que algunos autores hablan de dependencia de la búsqueda compulsiva de la novedad en la pornografía, pues es el cambio, que mantiene el estado de excitación, lo que genera esta “adicción” propiamente. La pornografía en internet es particularmente tentadora como medio de gratificación, porque la novedad es muy fácil de adquirir. Esta puede encontrarse en la persona que es objeto de la excitación, por los escenarios novedosos, o por los subgéneros que se ofrecen. Las páginas pornográficas están especialmente diseñadas para ofrecer esta novedad que mantiene estimulada la excitación, particularidad difícil de manejar de entre todas las manifestaciones de adicción erótica, dado que cualquier otra tiene en parte límites naturales, por ejemplo, la satisfacción a través de las relaciones sexuales, pero al tratarse en el caso presentado de una adicción virtual, que se conjuga con la fantasía, prácticamente no tiene límites y se puede prolongar durante horas. Asimismo, se habla de una cierta agresividad con la que irrumpe este tipo de pérdida de control en la conducta, puesto que en algunos casos bastan unos pocos encuentros para generar la adicción. Se menciona que si en adicciones a sustancias, una persona puede pasar de drogas de iniciación a drogas más duras gradualmente, “en el caso de la pornografía online no hay droga de ingreso. Una persona puede acceder a internet e inmediatamente encontrarse con la forma más extrema de pornografía dura, la cual tiene un alto efecto adictivo en el cerebro como en el caso del crack de la cocaína”. Por todo ello, la insensibilidad y la consecuente disfunción sexual, pueden darse en un tiempo menor que en otras presentaciones de la adicción al sexo.

La singular intromisión que se produce cuando se da esta dependencia a la pornografía a través de internet, puede causar la impresión de una huella que penetra sin permiso, que hiere directa en la emoción de sentir. La pregunta que primero se responderá, será entonces qué sensaciones ocasiona, y si se trata de malestar, podremos poner en marcha estrategias para minimizar sus efectos negativos.

En la mayoría de los casos, las personas que padecen alguna adicción no siguen ningún tratamiento; sin embargo, existen pruebas que confirman que quienes piden ayuda consiguen mejorar su calidad de vida de manera importante. Con frecuencia, las adicciones se abordan desde una perspectiva multidisciplinaria, siendo la terapia psicológica un punto imprescindible en la intervención. En cualquier tratamiento, ha de tenerse en cuenta que cada individuo es único y por ello el plan de ayuda será personalizado en cada caso, buscándose siempre ayudarle a restablecer y mejorar de manera sustancial cada una de las áreas importantes de su vida: salud física y mental, relaciones familiares y sociales, trabajo, etc.

Referencias
Cía, A. H. (2013). Las adicciones no relacionadas a sustancias (DSM-5, APA, 2013): un primer paso hacia la inclusión de las Adicciones Conductuales en las clasificaciones categoriales vigentes. Revista de Neuropsiquiatría, 76(4), 210-217.
Tokumura, O. (2015). La pornografía online. Una nueva adicción. Voz de papel (Madrid).
Kleponis, P. (2014). Integrity Restored: Helping Catholic Families Win the Battle Against Pornography (Kindle Locations 189 -195, 275-278). Emmaus Road Publishing. Kindle Edition.

Wilson, G. (2014). Your Brain on Porn: Internet Pornography and the Emerging Science of Addiction (Kindle Locations 1424-1427). Commonwealth Publishing. Kindle Edition.

Carnes, P. J. (2009). Out of the Shadows: Understanding Sexual Addiction (Kindle Locations 814-817). Hazelden Publishing. Kindle Edition.

Miguel Ángel Fuentes, La trampa rota, Verbo Encarnado, San Rafael 2008, pg. 41.

Ana Muñoz Vélez
Licenciada en Psicología

Por | 2020-06-06T10:06:09+00:00 junio 4th, 2020|Blog|Sin comentarios

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