Personas desordenadas

– Causas del desorden:

La mayoría de las veces el desorden es una conducta aprendida. Muchas de nuestras conductas las aprendemos y mantenemos por asociación. Por ejemplo, si cuando estudio apruebo, es más probable que la vez siguiente estudie puesto que he obtenido un beneficio de mi esfuerzo.

En resumen, podríamos decir que aprendemos de las consecuencias de nuestra conducta. Si la consecuencia es positiva, la conducta se repite. Supongo que te preguntarás que beneficio obtiene el desordenado. A corto plazo, el no tener que esforzarse, terminar antes de hacer lo que estaba haciendo, etc. es un beneficio ya que el orden supone esfuerzo y consumo de tiempo. El problema es que a largo plazo hay una serie de inconvenientes.

Muchos de nosotros funcionamos por la consecuencia a corto plazo, y esta es la dificultad de cambiar hábitos poco saludables o perjudiciales. Esto no solo sucede con el desorden, sino también con los hábitos alimenticios, los estudios, etc. Muchas veces evitar hacer algo que no te apetece es el origen de un mal hábito.

– Características de personalidad:

Hay algunas características de personalidad que se asocian más o menos a personas desordenadas. Habitualmente, las personas poco perfeccionistas, que no necesitan tener el control del entorno, tienden a ser más desordenadas, aunque hay excepciones. Por ejemplo, el Síndrome de Diógenes, una variante grave del Trastorno Obsesivo Compulsivo, se caracteriza por acumular basuras, desperdicios, objetos inservibles, etc. de forma desorganizada siendo incapaces de desprenderse de estos objetos. Pero sería incierto decir que porque una persona sea desordenada tiene unas características de personalidad determinadas, porque en la gran parte de las ocasiones es un mal hábito.

– Tipos de personas desordenadas:

Más que de tipos de personas desordenadas podríamos hablar de grados de desorden o de contextos de desorganización. En muchas ocasiones, las personas son desordenadas en un contexto específico pero no en otros (por ejemplo: en el trabajo son muy organizados pero en casa son un desastre), y luego también hay personas que tienen las cosas aparentemente desordenadas pero son capaces de encontrar cualquier cosa, supongo que esto sería un orden no ortodoxo o un “desorden ordenado”

– ¿Por qué algunas personas realizan verdaderos esfuerzos para ser ordenados pero no lo consiguen o si lo consiguen en un momento vuelven a desordenarlo todo?

Cuando un hábito está instaurado es muy difícil modificarlo. Esto supone una inversión de tiempo y esfuerzo que no todas las personas realizan. Cambiar una conducta inicialmente es fácil, lo complicado es mantenerla, pero si se persiste se puede cambiar.

Paloma Méndez de Miguel.    Psicólogo colegiado número: M-18271

2017-10-25T21:25:18+00:00

13 Comentarios

  1. Dari febrero 1, 2020 en 3:22 am - Responder

    ¡Me encantó!

    • Activa marzo 12, 2020 en 11:13 am - Responder

      Nos congratula que sea de su agrado, Dari. Le invitamos a seguir nuestras publicaciones y estamos abiertos a sus sugerencias. ¡Un saludo!

  2. Sharbell abril 22, 2020 en 11:36 pm - Responder

    Muy didáctico.Gracias.

    • Activa abril 24, 2020 en 6:40 am - Responder

      Nos alegra que le haya gustado y le invitamos a que siga nuestro blog de cerca.

  3. Irving Alcaraz mayo 11, 2020 en 9:36 am - Responder

    Cuando se habla de un borde al grado patológico o cuando se tiende a este, obviamente considerando la psicoterapia, ¿Que tipo de ejercicios o rutas de solución se podrían proponer?

    Agradecería referencias a recursos a poner en práctica antes de optar por la terapia e incluso para detectar focos rojos y acudir a esta.

    • Activa junio 7, 2020 en 9:02 am - Responder

      Hola Irving, gracias por su comentario y la confianza. Primero de todo habría que definir ese «grado patológico» que menciona, y habría que tener en cuenta las circunstancias vitales y personales de la persona en cuestión. Si tiene cualquier duda, al margen de la intervención, envíenos un email, o llámenos. Un saludo.

  4. Anto junio 1, 2020 en 5:02 am - Responder

    Yo soy una de esas personas desordenadas

  5. Pedro Zepeda junio 12, 2020 en 2:08 am - Responder

    saludos muy acertado gracias

    • Activa agosto 14, 2020 en 7:55 am - Responder

      Gracias, Pedro. Nos satisface que le haya gustado.

  6. Amalia garrido julio 21, 2020 en 4:05 am - Responder

    Tengo una hija que es desordenada y a la vez no le gusta bañarse, no se si es un trastorno, ni como hacer que entre en razón, tiene su casa siempre desordenada y sucia ella también lo es con su persona la crié en un habiente limpio ordenado con higiene, al igual que cuando siempre su aseo personal me tiene preocupada, necesitará un tratamiento psicológico?

    • Activa agosto 14, 2020 en 8:01 am - Responder

      Estimada Amalia: sería necesario realizar una valoración del estado psicológico de su hija para estimar si precisa ayuda psicológica. En principio, el desorden y el descuido en el arreglo personal no serían por sí solos «síntomas» de un trastorno mental. Como cualquier otro comportamiento, cumplen una función que es la que contribuye a que se mantengan

  7. Sandra julio 26, 2020 en 4:17 am - Responder

    Leí este artículo porque desde unos 4 años atrás me comencé a volver desordenada, pensé que tenía que ver con alguna especie de depresión que no tenía plenamente identificada, pero cada vez lo relaciono a una Hipertension diagnosticada desde esa misma época a causa de estrés laboral, pero que con el tiempo me ha restado capacidades cognocitivas y aunque trato de corregirlo no es fácil ya que me he vuelto muy dispersa y se me dificulta concentrarme, adicional olvido todo con mucha rapidez. En conclusión se deben analizar otros aspectos a parte del psicológico de un paciente que presente estas condiciones.

    • Activa agosto 14, 2020 en 8:04 am - Responder

      Tiene razón, Sandra. Deben tenerse en consideración múltiples aspectos o condiciones al valorar la presencia del desorden en el comportamiento de una persona. El artículo no pretendía ser exhaustivo en ese sentido, sino ofrecer una descripción del desorden como rasgo de personalidad o característica de la forma de ser.

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