LA DEPRESIÓN ES ALGO MÁS QUE ESTAR TRISTE

Seguramente, todos conoceremos y habremos experimentado en incontables ocasiones el sentimiento de tristeza, llegando incluso a verbalizar en esos momentos expresiones como “estoy deprimido”. Sin embargo, tristeza y depresión son conceptos diferentes, aunque a veces se tienda a intercambiarlos.

La tristeza es una emoción básica más, al igual que la alegría, el miedo o el asco. Es, sencillamente, la reacción psicológica ante algunas situaciones difíciles, como la pérdida de un ser querido o la ruptura con la pareja. También, podemos sentirnos tristes sin motivo aparente, o por un motivo que nos cueste más identificar, quizás por un cambio hormonal que ha hecho que ese día nos hayamos despertado con un estado de ánimo más bajo. A pesar de las molestias evidentes de la tristeza: estado de ánimo más bajo, ganas de llorar, sensación de vulnerabilidad, pérdida de energía, etc.; esta emoción posee una función adaptativa, como cualquier otra emoción, y aunque cueste verlos, también nos proporciona beneficios.

Por ejemplo, la tristeza facilita la reflexión y la introspección. Nos permite analizar detenidamente la situación, pararnos a observar lo que nos está ocurriendo y centrarnos en nosotros mismos. Asimismo, la tristeza fomenta los vínculos sociales, haciendo que los demás quieran acercarse y mostrarnos su apoyo. Una de las reacciones más frecuentes ante la tristeza es el llanto, lo cual también nos aporta ciertos beneficios, facilitándonos el sueño, aliviando el dolor y disminuyendo la presión sanguínea de nuestro cuerpo.

La tristeza es una más de las emociones humanas, y no es mala ni nos debe preocupar en exceso ver a alguien triste durante varios días, especialmente si se encuentra ante una situación de pérdida.

No obstante, la depresión no es lo mismo que estar triste. Al contrario que la tristeza, la depresión no es una emoción, sino un grave problema de salud, que afecta tanto a la mente como al cuerpo, que no es ni adaptativo ni nos aporta los beneficios que sí trae la tristeza. Sufrir depresión conlleva un gran malestar, que altera las actividades de la vida diaria y afecta a diferentes ámbitos: laboral, familiar, escolar, etc.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, la depresión afecta a más de 300 millones de personas en el mundo, siendo la principal causa mundial de discapacidad. Además, los casos más graves de depresión pueden llevar al suicidio, siendo esta la segunda causa de muerte entre las personas de 15 a 29 años.

Por tanto, vemos que la depresión es un problema grave y muy frecuente que además conlleva un gran estigma, prejuicios y estereotipos que hacen que las personas que la sufren no siempre reciban todo el apoyo social necesario.

Si la depresión conlleva efectos diferentes a los de la tristeza, entonces, ¿qué supone la depresión?

A continuación, vamos a describir los síntomas más frecuentes de la depresión, con el fin de poder diferenciarla mejor de la tristeza y facilitar entre los lectores la identificación de posibles casos. No obstante, la intensidad, la forma de presentación e incluso la presencia o no de estos síntomas pueden variar de unas personas a otras.

Los síntomas psicológicos más frecuentes de la depresión serían los siguientes:

  • Tristeza. La tristeza en la depresión es mucho más intensa que la tristeza emocional antes mencionada. Aquí, se presenta como un sentimiento persistente de vacío, pérdida y miedo.
  • Anhedonia o incapacidad para sentir placer y disfrutar de las actividades de la vida que antes sí eran placenteras.
  • Apatía o falta de interés y motivación para realizar actividades.
  • Ansiedad persistente e intensa, patológica.
  • Vacío emocional o incapacidad para sentir y expresar emociones.
  • Pensamientos negativos sobre el mundo, sobre la vida y sobre uno mismo, que generan un gran malestar, preocupación, falta de confianza y baja autoestima.
  • Ideación suicida. En los casos moderados y graves de depresión, son frecuentes los pensamientos acerca del suicidio. Por ello, es de vital importancia evaluar en estas personas el riesgo de suicidio.

Además de estos síntomas psicológicos, la depresión también conlleva síntomas físicos. De hecho, es más común que en las consultas de atención primaria se descubran casos de depresión en pacientes que acuden por estos síntomas físicos antes que por los síntomas psicológicos, lo que se conoce como “depresión enmascarada”.

Estos síntomas físicos más comunes son:

  • Problemas de sueño o insomnio. Dificultades para conciliar o para mantener el sueño.
  • Enlentecimiento psicomotor. Consiste en sentirse cansado la mayor parte del tiempo, encontrando así dificultades para realizar las tareas diarias.
  • Pérdida de apetito y de peso.
  • Dolor. Esta es una de las quejas más frecuentes de la depresión enmascarada. Suele ser un dolor inespecífico y con tendencia a la cronificación, que afecta principalmente a la cabeza, espalda, brazos, piernas y tórax.
  • Problemas sexuales. Las personas con depresión experimentan también un descenso del deseo sexual, dificultades en la erección en hombres y dolor durante el acto sexual en mujeres.

Algunas personas pueden tener síntomas atípicos, como el aumento del apetito y del sueño.

Como vemos, la depresión es mucho más que la simple tristeza, que supone graves problemas de salud y la disminución de la calidad de vida. Sin embargo, es posible salir de la depresión gracias a la terapia psicológica, que se ha mostrado altamente eficaz en el tratamiento de esta problemática.

La depresión no sólo afecta a la persona que la sufre, sino también a todo su entorno, puesto que es muy difícil ver a un ser querido en esta situación y sentirte incapaz de ayudarle. Para estos casos, en muchas ocasiones ayuda simplemente el hecho de mostrarse disponible para la persona que sufre depresión. Permanecer cerca, validar sus emociones y sus sentimientos, celebrar sus avances por pequeños que parezcan (a veces, para muchas personas con depresión conseguir levantarse de la cama ya es un gran logro), decirle lo importante que es para nosotros y hacerle ver que no está solo y que es un ser querido es una gran ayuda.

Inés Laso Castelo

Graduada en Psicología

 

Referencias:

San Molina, L. (2010). Comprender la Depresión. Editorial AMAT.

 

Por | 2020-12-17T08:48:16+00:00 diciembre 17th, 2020|Blog|Sin comentarios

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