Evento clave: elegir nuestro futuro laboral

¿Es posible realmente dedicarnos a lo que nos gusta y disfrutar trabajando? Cuando somos niños y estamos en el colegio todos hablamos o jugamos a “lo que quiero ser de mayor”. Desde pequeños se nos inculca que debemos buscar que queremos “ser”, es decir, que oficio queremos desempeñar para ganarnos la vida. La expresión es acertada porque finalmente el oficio al que nos dediquemos formará parte, queramos o no, de lo que somos, de nuestra identidad.

Es por ello que es interesante buscar orientación a la hora de tomar decisiones sobre que estudiar o a que dedicarnos. En muchos centros existe una figura de orientación profesional que ayuda a nuestros niños a decidir en ese momento clave en el que se nos exige elegir el rumbo que queremos tomar. Esto es algo que puede dar mucho vértigo ya que será una de las primeras decisiones importantes que se toman en el ciclo vital.

La orientación profesional es la actividad de información y asesoramiento que ayuda a la persona a decidir coherentemente teniendo en cuenta factores vocacionales, económicos, sociales y culturales. Su objetivo es poder colocar a la persona más apta en el lugar o camino que más se ajusta a su perfil; así como asegurar que la persona dirija sus esfuerzos a formarse en actividades profesionales que se relacionen con sus intereses y que al mismo tiempo asegure un rendimiento óptimo para dirigir su vida laboral.

Un concepto clave para esta área es la vocación. Este amplio concepto, en psicología se refiere a la tendencia, predisposición o inclinación que tiene una persona hacia determinadas actividades o profesiones. Esta preferencia en ocasiones podemos observarla desde niños. Podemos identificarlas porque el hecho de poder dedicar tiempo a esas actividades hacia las cuales sentimos vocación, produce en nosotros una sensación de satisfacción personal. La mayoría de las veces tenemos más de una vocación, incluso puede que muchas. Es por eso por lo que aunque nos dediquemos a una profesión que nos gusta y nos satisface, en nuestro tiempo libre dedicamos tiempo a otras.

La vocación, aunque sea una tendencia que podamos observar desde bien pequeño, puede venir modelada por el ambiente. Actividades de nuestro alrededor que llamen nuestra atención como pueden ser aquellas que realizan nuestros padres o amigos, actividades que sean típicas de nuestra cultura o entorno o incluso aquellas a las que tengamos acceso por nuestra posición socioeconómica. Todos estos factores afectarán a que nos decantemos sobre a que dedicar nuestro tiempo.

El profesional que va a orientarnos deberá tener en cuenta todos esos factores y no solo lo que la persona exprese como gustos personales. Para ello administrará diversas baterías de pruebas que darán un perfil de la persona y escuchará sus preferencias explorando su entorno. También deberá aportarle toda la información posible sobre alternativas profesionales en base a sus intereses y oportunidades. Una vez realizado este análisis y aporte de información podrán sentarse juntos a valorar y emitir un consejo profesional.

Elegir carreras u oficios sin tener en cuenta más factores a parte del gusto propio es un error común. Que no tengan salida laboral en el entorno en el que vives produce a la larga un estado de falta de pertenencia al grupo social y frustración ya que ante todo sabemos que debemos ser responsables al menos de nuestra subsistencia. Por ello el orientador ayuda a valorar todas la opciones sin perder de vista que el resto de vocaciones podremos cultivarlas siempre que queramos. Es por todo ello, que una buena orientación vocacional personalizada para la elección de estudios u oficio puede predecir el éxito profesional en el futuro y actualmente es una de las áreas que más se trabajan con jóvenes en edad preuniversitaria.

 

Escarlata Patier Llop

Psicóloga general sanitaria col. nº: M-34.027

Por | 2021-10-22T05:57:40+00:00 octubre 22nd, 2021|Blog|Sin comentarios

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