Esquizofrenia. ¿Qué es?

Probablemente la esquizofrenia sea uno de los trastornos mentales más conocidos por todo el mundo, también uno de los más estigmatizados. Para situar este trastorno nos tenemos que remontar a finales del siglo XIX cuando Emil Kraepelin identificó el cuadro de este trastorno. Él hablaba en aquel entonces de psicosis, estableciendo una distinción dentro de las psicosis funcionales, la dementia praecox y la psicosis maníaco-depresiva. Años después E. Bleuler da a conocer el término que hoy manejamos todos, esquizofrenia (mente separada), hablando ya entonces de la existencia de diferentes trastornos dentro la esquizofrenia. Y por último K. Schneider que a mediados del siglo XX planteó unos criterios para el diagnóstico centrados en las alucinaciones y los delirios, facilitando así la comprensión y el abordaje de esta enfermedad.

¿Entonces qué es la esquizofrenia? Pues bien, la esquizofrenia es una enfermedad mental grave, es la psicosis por antonomasia, la “locura” por definición. Es un tipo de trastorno psicótico con unos síntomas heterogéneos que afectan a muchos procesos cognitivos, especialmente la percepción, el pensamiento y la atención. Caracterizado por la pérdida de contacto con la realidad.

La incidencia de este trastorno es del 1% de la población mundial, y suele tener una aparición mayoritaria entorno al principio de la edad adulta o al final de está. El inicio suele desarrollarse de forma atenuada manifestando diferentes síntomas y signos clínicos hasta que tiene lugar el primer episodio con una sintomatología más marcada. El curso de este trastorno no está claro, porque puede darse de forma aguda o ser insidioso. Abarcando desde un episodio aislado con una remisión completa a una sintomatología crónica asociada a un marcado deterioro de los individuos que la presenten.

Hay muchas clasificaciones y propuestas sobre las características de la esquizofrenia, pero la que cuenta con más aceptación es la que divide la sintomatología entre positiva y negativa, entendiendo la primera como el conjunto de síntomas que se expresan de una forma exagerada a la media, se dan en exceso, y la segunda hace referencia aquella que no está presente respecto a la media o que muestra una disminución en función de la norma.

Dentro de la sintomatología positiva quedarían recogidas las ideas delirantes, alucinaciones y los síntomas motores. Y la negativa haría referencia a la alogia (alteración del pensamiento), la anhedonia, el aplanamiento afectivo, el lenguaje desorganizado (o trastorno de pensamiento formal) y el afecto inapropiado. También se ha sugerido la existencia de un tercer factor (el desorganizado) que recogería aquellos síntomas que podrían incluirse tanto en el factor positivo como negativo (principalmente alteraciones en el lenguaje o el comportamiento).

Por último, cabe destacar que en la actualidad se habla de dos tipos de esquizofrenias, una más positiva (por su sintomatología, no por el pronóstico) y otra más negativa (por la misma razón). El tratamiento de esta enfermedad debe ser integral y multidisciplinar, ya que requiere de un abordaje farmacológico que ayude a estabilizar los síntomas y luego un trabajo terapéutico que permita manejar la sintomatología y trabajar en las diferentes áreas afectadas del individuo.

Si os interesa este tema, no dejéis de escribirnos para preguntarnos cualquier duda, y recordaros que en Activa Psicología y Formación contamos con un equipo de especialistas multidisciplinares que pueden atender vuestras demandas.

Jorge Bermejo Rodrigo

Psicólogo sanitario col. nº M-33.477

 

Por | 2020-02-15T18:20:07+00:00 enero 23rd, 2020|Blog|Sin comentarios

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